Mi querida Pedri
Mi querida Pedri que tanto me ha dado, que tanto me ha enseñado, que tan libre me ha hecho, mi querida Pedri bien merece un sitio donde mostrar toda su belleza, un lugar donde reunir todas esas fantásticas visiones que nos revela en cada uno de sus rincones.
La primera vez que pise sus senderos, rocas y vericuetos, allá por los 90, fue un amor a primera vista que duraría para siempre.
Fue un día invernal, junto a 3 amigos, cuando el bus nos dejo en Manzanares el Real y desde allí nos encaminamos hasta El Tranco, una breve parada en Casa Julián para tomar un café, entonces comenzó a nevar y recuerdo, con los pelos de punta, la ventana con rejas en forma de rombo a medio llenar por la nieve y los copos cayendo sin cesar.
Subimos por la senda que lleva desde el «tranco» hacia la «Gran Cañada» descubriendo un lugar fantástico de increíbles formaciones rocosas envuelto en el mágico ambiente de una lenta nevada invernal y un aire quieto y espeso que solo dejaba pasar el silencio.
Pocos lugares y tiempos como aquel, bajo un cielo de verdad.
Por aquel entonces solo tenia conocimiento de la Pedriza Anterior que es lo que podíamos divisar desde Manzanares el Real y ya me pareció un paraíso así que cuando un tiempo después descubrí que existía una segunda Pedriza en la parte Posterior fue como si se abriesen las puertas del cielo para mi de par en par.
Desde aquel entonces he vuelto en incontables ocasiones a pasar algunos de los días mas memorables de mi vida saltando entre sus riscos, recorriendo sus sendas, durmiendo bajo su cielo de estrellas, disfrutando de un lugar único en el universo.
