CORRAL CIEGO
Y BOLA DE SAN ANTONIO
CORRAL CIEGO
Y LA BOLA DE
SAN ANTONIO
El Corral Ciego, también conocido como La Placilla, es uno de los rincones más escondidos y silenciosos de la Pedriza Posterior. Este pequeño jardín granítico se encuentra bajo las Hoces Cimeras, en la vertiente norte de El Yelmo, rodeado de paredes, agujas y callejones de roca que crean un ambiente aislado y casi laberíntico.
El lugar destaca por la sensación de aislamiento y por la belleza de sus formas graníticas, donde grandes bloques redondeados y estrechos corredores se mezclan con pequeñas praderas y árboles dispersos. Al fondo del jardín se eleva La Bola de San Antonio, un estilizado risco coronado por una enorme roca redondeada que parece suspendida sobre el vacío y que constituye una de las siluetas más singulares de la zona.
Acceso, ruta y cómo llegar: Se puede acceder al Corral Ciego desde la parte superior del Hueco de las Hoces o desde el tramo final de la Umbría Calderón y el Collado de las Vistillas. La senda discurre encajada entre barrancos y canales rocosas y está señalizada únicamente por hitos, por lo que requiere atención y cierta experiencia en orientación dentro de La Pedriza.
Entorno y fotografía: El Corral Ciego es uno de los mejores lugares de la Pedriza para fotografiar ambientes cerrados y caóticos de roca, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz resalta las formas suaves del granito. La Bola de San Antonio aparece al fondo como un auténtico mirador pétreo y aporta una referencia visual espectacular dentro de este jardín oculto entre riscos y barrancos.
El Corral Ciego, también conocido como La Placilla, es uno de los rincones más escondidos y silenciosos de la Pedriza Posterior. Este pequeño jardín granítico se encuentra bajo las Hoces Cimeras, en la vertiente norte de El Yelmo, rodeado de paredes, agujas y callejones de roca que crean un ambiente aislado y casi laberíntico.
El lugar destaca por la sensación de aislamiento y por la belleza de sus formas graníticas, donde grandes bloques redondeados y estrechos corredores se mezclan con pequeñas praderas y árboles dispersos. Al fondo del jardín se eleva La Bola de San Antonio, un estilizado risco coronado por una enorme roca redondeada que parece suspendida sobre el vacío y que constituye una de las siluetas más singulares de la zona.
Acceso, ruta y cómo llegar: Se puede acceder al Corral Ciego desde la parte superior del Hueco de las Hoces o desde el tramo final de la Umbría Calderón y el Collado de las Vistillas. La senda discurre encajada entre barrancos y canales rocosas y está señalizada únicamente por hitos, por lo que requiere atención y cierta experiencia en orientación dentro de La Pedriza.
Entorno y fotografía: El Corral Ciego es uno de los mejores lugares de la Pedriza para fotografiar ambientes cerrados y caóticos de roca, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz resalta las formas suaves del granito. La Bola de San Antonio aparece al fondo como un auténtico mirador pétreo y aporta una referencia visual espectacular dentro de este jardín oculto entre riscos y barrancos.
El Corral Ciego, también conocido como La Placilla, es uno de los rincones más escondidos y silenciosos de la Pedriza Posterior. Este pequeño jardín granítico se encuentra bajo las Hoces Cimeras, en la vertiente norte de El Yelmo, rodeado de paredes, agujas y callejones de roca que crean un ambiente aislado y casi laberíntico.
El lugar destaca por la sensación de aislamiento y por la belleza de sus formas graníticas, donde grandes bloques redondeados y estrechos corredores se mezclan con pequeñas praderas y árboles dispersos. Al fondo del jardín se eleva La Bola de San Antonio, un estilizado risco coronado por una enorme roca redondeada que parece suspendida sobre el vacío y que constituye una de las siluetas más singulares de la zona.
Acceso, ruta y cómo llegar: Se puede acceder al Corral Ciego desde la parte superior del Hueco de las Hoces o desde el tramo final de la Umbría Calderón y el Collado de las Vistillas. La senda discurre encajada entre barrancos y canales rocosas y está señalizada únicamente por hitos, por lo que requiere atención y cierta experiencia en orientación dentro de La Pedriza.
Entorno y fotografía: El Corral Ciego es uno de los mejores lugares de la Pedriza para fotografiar ambientes cerrados y caóticos de roca, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz resalta las formas suaves del granito. La Bola de San Antonio aparece al fondo como un auténtico mirador pétreo y aporta una referencia visual espectacular dentro de este jardín oculto entre riscos y barrancos.
El Mogote de los Suicidas es uno de los monolitos más icónicos de La Pedriza, una aguja de granito de silueta inconfundible que se eleva de forma aislada sobre el caos de bloques que la rodea. Su perfil estilizado, rematado por una característica “cabeza” inclinada, lo convierte en una de las formaciones más fotogénicas y reconocibles.
El Mogote surge entre placas pulidas y apilamientos graníticos, dominando visualmente todo su entorno. Desde su base, la vista se abre hacia la Pedriza anterior y el valle, ofreciendo una sensación de verticalidad y exposición muy marcada, especialmente en días despejados donde la luz resalta los volúmenes y texturas de la roca.
Su cima, inaccesible a pie, sólo puede alcanzarse mediante escalada, siendo una ascensión clásica dentro de la zona. El descenso se realiza mediante rápel, lo que añade un componente técnico y aventurero a una formación que transmite una gran presencia.
Como Llegar, Ruta y Acceso: El acceso al Mogote de los Suicidas permite además recorrer algunos de los parajes más representativos de La Pedriza. La ruta más habitual parte desde el entorno del Refugio Giner de los Ríos, pasando por el Tolmo, el Collado de la Dehesilla y la Pradera de Navajuélos, en un itinerario muy completo tanto a nivel paisajístico como montañero.
Entorno y fotografía: El Mogote de los Suicidas no sólo es un objetivo para escaladores, sino también un enclave de gran interés para senderistas y fotógrafos, que encuentran en su silueta y en su entorno uno de los mejores ejemplos del modelado granítico de La Pedriza.
El Mogote de los Suicidas es uno de los monolitos más icónicos de La Pedriza, una aguja de granito de silueta inconfundible que se eleva de forma aislada sobre el caos de bloques que la rodea. Su perfil estilizado, rematado por una característica “cabeza” inclinada, lo convierte en una de las formaciones más fotogénicas y reconocibles.
El Mogote surge entre placas pulidas y apilamientos graníticos, dominando visualmente todo su entorno. Desde su base, la vista se abre hacia la Pedriza anterior y el valle, ofreciendo una sensación de verticalidad y exposición muy marcada, especialmente en días despejados donde la luz resalta los volúmenes y texturas de la roca.
Su cima, inaccesible a pie, sólo puede alcanzarse mediante escalada, siendo una ascensión clásica dentro de la zona. El descenso se realiza mediante rápel, lo que añade un componente técnico y aventurero a una formación que transmite una gran presencia.
Como Llegar, Ruta y Acceso: El acceso al Mogote de los Suicidas permite además recorrer algunos de los parajes más representativos de La Pedriza. La ruta más habitual parte desde el entorno del Refugio Giner de los Ríos, pasando por el Tolmo, el Collado de la Dehesilla y la Pradera de Navajuélos, en un itinerario muy completo tanto a nivel paisajístico como montañero.
Entorno y fotografía: El Mogote de los Suicidas no sólo es un objetivo para escaladores, sino también un enclave de gran interés para senderistas y fotógrafos, que encuentran en su silueta y en su entorno uno de los mejores ejemplos del modelado granítico de La Pedriza.









